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La reunión familiar de mi esposo junto al lago Travis, en Texas, no había hecho más que empezar cuando
Me quedaban tres pasos para dejar el pastel de tres leches sobre la mesa de los postres cuando Camila
Andrés nunca imaginó que aquel sábado cualquiera en el parque Milagros de San Antonio le cambiaría la
Frente a doscientos testigos. Sin preguntarme. El día que Diego llevó al altar a Paulina fue también
Alejandro Torres caminaba sin rumbo por la Calle Ocho, con el bullicio de la Pequeña Habana a sus espaldas
—¡Papá, se parece a ti! Alejandro giró sobre sus talones con una brusquedad que espantó a las palomas.
—Hazte a un lado, Luciana. No puedes quedarte bloqueando la entrada. Los invitados importantes necesitan pasar.
Aquella noche en nuestra casa de Miami, bajo la luz blanca del baño, me quedé mirando las dos líneas
El salón principal del Beverly Wilshire resplandecía con una elegancia líquida. Cientos de velas diminutas
La fiesta de los treinta de Valeria Castillo era, como ella misma, deslumbrante y calculada al detalle.









