Ana Delgado cuelga las llaves del "Taller Delgado" en el clavo junto a la puerta a las nueve
Me llamo Rafael Contreras, tengo treinta y ocho años y hasta hace ocho meses trabajaba codo a codo con
Mi hija se llama Bianca. Nació un martes de octubre pesando siete libras y tres onzas, con mis mismas
Yo era el que limpiaba los tanques del acuario. Diecinueve años ahí, en Galveston, turno de las cinco
Yo soy Héctor. Tengo cuarenta y un años, vivo en Kissimmee, Florida, y hasta hace cuatro meses mi relación
Yo soy Marcos Rivera, tengo treinta y un años y trabajo cambiando aceite y frenos en un taller de Reading
A las seis y cuarto de la mañana, la luz del porche de la casa de la calle Alameda se apagaba, y Marisol
Yo soy el que aparece al final de esta historia, aunque nadie me pregunta nunca cómo la viví desde mi lado.
Me llamo Rogelio Contreras y tengo sesenta y ocho años. Todavía madrugo, aunque ya no tengo que hacerlo.
Manejo la grúa de remolques del condado desde hace once años, y en este trabajo uno ve de todo: coches









