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Me llamo Rubén Castillo y tengo cuarenta y un años. Durante nueve manejé un taller mecánico en la calle
En la cuadra había un edificio de departamentos de tres pisos. Del tercero, mi mamá se asomaba por la
El pasillo del ala izquierda olía a cloro y a la canela de la vela que Rosa dejaba encendida en la lavandería.
El martes no me despertó el ruido de la mudanza. Me despertó el taladro. A las ocho de la mañana un hombre
La tía Carola llegó un martes, cuando el sol de Albuquerque pegaba tan fuerte que el asfalto de la calle
Yo vivía en el apartamento 4-B del edificio Los Álamos, en el este de Los Ángeles. El 3-B era de doña
La historia que voy a contar no es mía, pero la vi de cerca. Trabajo en una clínica comunitaria en el
Esa noche, el aguacero golpeaba los ventanales del club El Rincón del Jaguar, en la Pequeña Habana.
A las cuatro y media de la tarde, en el estacionamiento del Canal 8, Carmen Guzmán estaba sentada en
Yo trabajé dieciocho años en ese taller antes de que llevara mi nombre. Me llamo Rosa Elena Figueroa









