ES
Ramón Osorio tenía cuarenta y un años y un letrero de cartón que llevaba tres meses pegado con cinta
Yolanda Reyes tenía sesenta y tres años, y las manos marcadas por treinta y un años de cambios de aceite
Tenía veinticinco años cuando enterré a mi mamá. Un choque en la I-95, cerca de Homestead, un martes
Desde la ventana de la cocina de mi apartamento en Little Havana veo la calle 8 y, más allá, el estacionamiento
Cuando Marta Rosales miró por la ventana de su cocina y vio la retroexcavadora entrando por el callejón
Trabajo en la tienda de dulces del Hershey's Chocolate World desde hace nueve años, en el turno
Llevo veintitrés años trabajando en la sala de espera de una clínica pediátrica en Reading, Pennsylvania
Yo trabajo en la funeraria Delgado, aquí en Union City, Nueva Jersey, desde hace diecinueve años.
Era un martes de octubre en Reading, Pensilvania, y todavía olía a café frío cuando Yesenia Cordero volvió
Cuando Rosa Elena Vidal abrió la puerta de su casa en la calle Bellflower, en el este de Los Ángeles









