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018
El Acura MDX negro se encendió con un parpadeo de luces. Sobre el capó, un gato atigrado de pelaje gris se estiraba con una lentitud insultante. No era un callejero cualquiera. Tenía el lomo limpio, las orejas erguidas y una mirada color ámbar que parecía tasar a Andrés de arriba abajo. Eran las siete y diez de la mañana en el estacionamiento subterráneo del edificio corporativo en Brickell. Andrés apretó el maletín de piel Tumi contra su costado. La reunión con los desarrolladores de Doral era en cuarenta minutos. Cuarenta minutos exactos para cruzar la ciudad, subir al piso catorce y firmar el contrato que definiría la fusión de su firma de arquitectura. Pero el gato no se movía. Parecía una esfinge miniatura posada sobre el metal negro, calentándose con el calor residual del motor. Andrés chasqueó los dedos. Silbó. Hizo ese ruido con la lengua que supuestamente ahuyenta a los animales. Nada. El gato entrecerró los ojos, apoyó la cabeza sobre sus patas delanteras y exhaló un suspiro casi humano. Un suspiro que decía: “Tú no mandas aquí”.
—Ese bicho es suyo, ¿verdad? —preguntó una voz con acento cantado. Era Osmany, el cubano de seguridad
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05
La cartera manchada
Valeria se sentó en el borde de la reposera junto a la piscina infinita del resort en Scottsdale.
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06
No me casé con un millonario. Me casé con la llave de un horno viejo.
El día de mi boda, en una capilla diminuta de East LA, con olor a gardenias de oferta y las bancas llenas
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08
Lo que esconde un portazo
El ascensor del edificio Oceanía subía demasiado rápido aquella noche. En la mano llevaba una bolsa con
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049
La última mirada del vestido rojo
Entré a la boutique de Sunset Boulevard con las manos sudando. No era mi mundo. Los maniquíes parecían
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034
El Gigante Que Nadie Quiso Mirar
Valentina maldijo en voz baja cuando la camioneta se sacudió y murió justo a la salida de Alamogordo.
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04
La veterinaria que me devolvió a mi gato dijo algo que me heló la sangre
Todavía me tiembla un poco la voz cuando cuento esto, así que disculpen si me trabo. El caso es que llevo
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025
No era el café lo que ella olía
Valeria se quedó inmóvil detrás de la puerta de la lavandería. No era la primera vez que doña Socorro
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05
El milagro de la pausa
Mariana siempre decía que el amor de su vida le llegó con olor a café recién molido. Conoció a Eugenio
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027
El Restaurante Donde Siempre Fui una Extraña
La frase flotó en el aire como el humo de un cigarro, densa e inevitable. —Mijita, tú entiendes… aquí