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A las 2:14 de la madrugada, Héctor Domínguez me besó la frente y susurró que sentía lástima por mí, que
Vivo en Corona, Queens, desde hace treinta y cuatro años. Llegué de Puebla con veintitrés, con una maleta
El mensaje llegó un martes por la noche, cinco días antes de la boda. Yo estaba en la cocina de nuestra
Todo empezó en el desfile del 4 de julio aquí en San Antonio. Yo llegué temprano con mi silla de lona
La primera vez que doña Carmen vino a nuestra casa en Phoenix con ese tono de «te voy a hacer un favor»
A los treinta y seis años una ya sabe cómo terminar una fiesta antes de que empiecen los aplausos.
Mi nombre es Valeria y vivo en un complejo de apartamentos cerca de la interestatal 10, en el lado oeste
Miami no olía a café cubano, como me habían prometido. Olía a asfalto mojado por el aire acondicionado
El teléfono de la doctora Marisol Reyes vibró a las once y media de la noche, cuando ya se había puesto
Nunca pensé que una cena de trabajo en el centro de Los Ángeles me devolvería a mi hija muerta.









