ES
Faltaban treinta minutos para la boda. Yo no encontraba a mi hijo Sebastián y el ruido de los cubiertos
El líquido dorado empapó la blusa de seda color marfil, frío, espeso, humillante. Luego escurrió en hilos
Mi familia venía a comer gratis con envases vacíos, hasta que les di una lección que nunca olvidarán
Maricela se quedó mirando el envase de plástico que su hermana Laura acababa de sacar de la bolsa.
Y bueno, que el jueves a las siete y media de la mañana me llama Miguel, el contratista, y me suelta
El golpe seco de la cadera contra el suelo apagó la música del mercado. La mujer quedó tirada entre puestos
Esteban jugaba con el pan de ajo sobre el mantel de papel. No lo partía. Lo movía de un lado a otro como
Diego Martínez acomodó el pañuelo de seda en el bolsillo de su traje marfil y se miró al espejo con una
Luis estaba tirado en el sofá, con las piernas colgando del apoyabrazos, jugando algún jueguito en el celular.
La noche caía pesada sobre la Calle Ocho. El aire olía a asfalto recalentado y a la fritanga de un carrito
Los meseros apenas terminaban de llenar las copas de cristal cuando la puerta principal de aquel salón









