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A las 9:12 de esa mañana, Andrés me besó la frente como si aún fuera el esposo atento. Llevaba el traje
El ventilador de techo zumbaba sin mover el aire. La sala apestaba a transpiración y a resina.
El huracán Isaías llevaba tres días sacudiendo los techos de Miami sin dar tregua. Las ráfagas doblaban
A las ocho y diez de esa mañana, Andrés me dio un beso en la frente como si todavía le importara.
El altavoz de cubierta soltó mi nombre completo y el hombre del whisky se quedó de piedra junto a la
Gabriela siempre fue la favorita. Eso no era un secreto en nuestra casa; era la regla no escrita que
Trabajo en la organización de eventos en Miami desde hace once años, y he visto de todo en esos salones
Mauricio tenía diecinueve años y llegó al supermercado con las manos negras de grasa. No era un chico
# El ajuste de cuentas en el Parque Lincoln Llevo once años despachando flores en la entrada del Parque
Miren, yo sé que ustedes ya se armaron su historia. La escuché mil veces en boca de mis cuñadas, de las









