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011
La lección de mi cuñada: una fiesta, cuatro mil setecientos dólares en daños y un par de llaves que nunca debió tocar
La cabaña junto al lago en el sur de Florida era lo único que me quedaba de mamá. No era una mansión
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05
El almuerzo que nadie va a burlar
A la una de la tarde, con el sol pegándole duro al asfalto de la calle Cuatro, los niños del campamento
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09
El regalo de bodas que no esperaba
Esa noche me tocó el turno de diez a seis en el Hospital General del Este. Llevo once años vigilando
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08
El Rugido que No Llegó
El polvo del Valle de Río Grande se pegaba a la pintura negra como azúcar morena. Mi camioneta, una GMC
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09
Once, quise un carro antes que una quinceañera
El día que supe que mi matrimonio llevaba muerto quién sabe cuánto, olía a Lysol y a frijoles quemados.
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047
La casa de mi padre olía a sándalo
El sobre de la llave era color crema, sin membrete, pero olía al perfume que mi suegra, doña Elvira
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010
El chihuahua que se escapaba para volver al refugio, y lo que descubrimos al seguirlo
La primera vez que Pepé desapareció pensamos que había sido un descuido. La puerta del patio se quedó
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013
No me esperes despierta — me dijo. Y yo lo seguí.
Les cuento. Soy Carmen, vivo en Los Ángeles, en Boyle Heights. Enfermera en el White Memorial, turnos
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034
El mecánico que vendió su camioneta para adoptar a cinco hermanitos antes de que los separaran
Me llamo Luis, tengo veintinueve años, soy mecánico en un taller de Phoenix y nunca me he casado.
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031
La repartidora que rompió su cheque frente a todos era la heredera dueña de la empresa que financiaba su futuro
A Valentina todavía le temblaban las manos por el frío del aire acondicionado y la llovizna que le había