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08
Setenta y dos horas para el zapato ortopédico de mi madre
Marisol Reyes llevaba nueve años casada con Héctor Bonilla y todavía recordaba la frase exacta que él
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08
El taller que mi suegra quiso quitarme en Union City
Me llamo Rafael Contreras, tengo treinta y un años y desde los dieciséis meto las manos en motores.
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Grívna sobre ruedas
La cifra resultó casi ridícula: seis mil dólares. No "cuarenta mil para un carro nuevo"
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El día que mi hijo levantó la mano y mi nieto aplaudió
Soy Fernando Reyes, tengo cincuenta y ocho años, y llevé investigación de siniestros para aseguradoras
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El taller de mi hijo no es para tu hija de treinta y ocho años
Cuando mi hijo Mateo me dijo que iba a traer a alguien especial a cenar, pensé en pastel de tres leches
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011
El gato que Marisol no pensaba devolver a la calle
Marisol llevaba tres cuadras caminando por Bergenline Avenue cuando la sensación empezó, como una piedra
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La llamada que grabé sin querer
Yo soy Andrés Figueroa, tengo cuarenta y un años, y durante ocho meses estuve convencido de que mi hermano
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04
Cuando Yolanda tiró de la correa hasta que la perra se desplomó en el porche
Yo estaba en el patio de atrás asando unas chuletas para el cumpleaños de mi hija cuando escuché el golpe.
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Los tamales de la señora Odalys y el letrero nuevo en la ventanilla
Yo vendo elote y raspado en la esquina de la calle 26 con Mission, en San Francisco, desde hace nueve
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**El Porsche en llamas en la avenida Flagler**
—¡Señor Baldomero, sálgase de esa entrada, que no le va a dar tiempo! —gritó la señora Carmen Reyes