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Me llamo Rubén Castillo, tengo treinta y cuatro años y trabajo arreglando aires acondicionados en Nueva York.
Todos me dicen que fui yo quien lo arruinó todo. Que si no hubiera empujado esa silla de ruedas hasta
Esa mañana, cuando le dije a mi esposo que no iba a pagar el crucero de su madre por el Mediterráneo
Cogí una gripe fea, con fiebre de casi cuarenta. Mi hija Verónica me mandó un link de telemedicina y
Trabajo como capellana voluntaria en el Community Regional Medical Center de Fresno desde hace once años
Rosa Elena Domínguez llevaba veintitrés años cortando el césped de su propia casa en Reading, Pensilvania
Camila Reyes tenía manos que sabían leer paredes. A los veintiséis años era la restauradora más joven
Trabajo en el mostrador de United en el Aeropuerto Internacional de Miami desde hace nueve años, y uno
—Mamá, este año tampoco puedo ir para el Día de las Madres… —le dijo Rosa por teléfono, con la
A los setenta y dos años empecé a desayunar tarde y a dejar la cama tal cual, sin sábanas estiradas









