Spanish
El aire se congeló en los pulmones de todos los presentes. Esas tres palabras que mi hermano Alejandro
«Mamá, es de la abuela…» Tres palabras. Tres simples palabras que salieron de la boca de la pequeña
Esa noche, el silencio que siguió a las palabras de mi pequeña Sofía no fue un silencio normal;
A veces, Dios nos rompe los planes para poder sanarnos el alma, y lo hace de la manera que menos esperamos.
A veces, Dios se disfraza de frío, de ropa rota y de manos sucias para recordarnos lo que verdaderamente importa.
A veces la vida te rompe en mil pedazos solo para demostrarte que todavía puedes sentir. Mi mano temblaba
Hay verdades que duelen tanto que se clavan en el pecho y no te dejan respirar, verdades que ninguna
Esa tarde, el aire se volvió tan espeso que costaba respirar. Mi mano, que aferraba el hombro de mi pequeña
El silencio que siguió a las palabras de mi pequeña no se parecía a nada que hubiera escuchado antes;
En ese instante, el mundo entero se derrumbó sobre mis hombros y mis piernas dejaron de responder.


