ES
025
—Señor, con una niña dormida en el hombro y esas flores marchitas en la mano, quizás quiera probar alguno de los hoteles más baratos en las afueras de la ciudad.
Ethan Vance se detuvo en seco frente al mostrador de mármol pulido del Grand Regent Hotel, una de las
La vida
028
He was all for 50/50 until I saved up for my own apartment. Then he immediately wanted marriage and joint property. – Barbara, 42
He was fifty-fifty until I bought my own flat. Then he suddenly wanted to marry and have joint property.
“I wanted you from the moment I knew you existed
“I wanted you from the moment I knew you existed.” Claire Bennett’s tears fell onto the hospital bracelet
“I did not abandon you. I was told you had died.
I did not abandon you. I was told you had died.” Victoria Hale’s voice broke on the final word.
Yo no te rechacé… Me dijeron que jamás habías sobrevivido a aquella noche.
Yo no te rechacé… Me dijeron que jamás habías sobrevivido a aquella noche. Daniela Rivas pronunció la
No te dejé, mi amor… Me hicieron creer que te habías muerto.
No te dejé, mi amor… Me hicieron creer que te habías muerto. Camila Ferrer lo dijo llorando, sentada
Yo no te entregué… Me arrancaron de tus brazos antes de que pudiera sostenerte.
Yo no te entregué… Me arrancaron de tus brazos antes de que pudiera sostenerte. Valeria Montes apenas
Yo nunca te abandoné… Me dijeron que habías muerto.
Yo nunca te abandoné… Me dijeron que habías muerto. La confesión salió de los labios de Clara Valdés
La vida
012
— “The cat’s been dead for six months,” the old woman told the man who had taken Boris in.
Right before Christmas, you really want to believe in magic. And I’ve got a story with a proper mystical
ES
018
Nathan Harrison había cerrado contratos multimillonarios en todos los rincones del mundo sin parpadear siquiera. En los círculos del poder lo llamaban el Rey del Concreto. Su firma convertía terrenos baldíos en rascacielos de lujo, en corredores comerciales exclusivos, en comunidades amuralladas donde el dinero compraba hasta el silencio. Creía haberlo visto todo. Hasta que un viernes por la tarde, en una pequeña panadería de barrio, vio a su ex esposa contar monedas para comprar pan —y no supo, en ese instante, que los dos niños parados junto a ella eran sus hijos.
Cuando Nathan cruzó la puerta, la vio de espaldas. Una mujer inclinada sobre el mostrador, separando